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Se va una leyenda de la Liga Aguila

Noviembre 21, 2016 - 15:23

Apenas el árbitro Wílmar Roldán hizo sonar su silbato, Juan Carlos Henao miró al cielo, se aflojó los guantes y empezó su lento caminar hacia la mitad de la cancha.
 

Los coros que bajaban desde las gradas le estremecieron el cuerpo. "¡Muchas graciaaas, Henao muchas graaacias!", cantaban con fuerza los hinchas del Once Caldas
.

Henao, ese hombre de rostro firme y mal encarado, no aguantó. Se quebró. Dejó salir las lágrimas que intentó contener durante varios minutos. No fue el único que se derramó en llanto. Muchos hinchas lo acompañaron. Los compañeros de equipo también. Cuando se despide a un grande, los sentimientos afloran.
 

Henao no se cansó de agitar sus manos en señal de agradecimiento. Afligido, pero con la emoción a flor de piel, se fue como salen los grandes personajes en la Ciudad de las Puertas Abiertas: en hombros.
 

Juan Carlos Henao colgó los guantes este domingo. Tras 24 años de carrera, La Araña dio un paso al costado. Lo hizo actuando de titular con el equipo en el que se hizo profesional, figura e ídolo. Una leyenda del Palogrande. Fueron 613 partidos dejando la piel con la casaca blanca.
 

Para Henao fue una noche de contrastes. Su equipo perdió, pero desde que dejó el vestuario y saltó a la cancha solo recibió elogios. El arco norte del Palogrande, que de ahora en adelante llevará su nombre, fue el elegido para un pequeño homenaje. Placas y postales recibió La Araña en esos instantes, donde jugadores del Once y Santa Fe le hicieron calle de honor. El acto tenía que ser en ese arco, no podía ser en otro sitio del estadio. Fue allí donde el 4 de julio de 2004, Henao se inmortalizó en Palogrande atajándole ese penalti a Franco Cangele en la final de la Libertadores.
 

Los hinchas del Once que asistieron este domingo al estadio de la 62, lo hicieron con un solo motivo. Ser testigos del último partido de Henao. Los seguidores de Santa Fe que se apostaron en la popular sur, llegaron con la intención de ver la clasificación de su equipo al grupo de los ocho. Y regresaron felices a casa. El León sacó los tres puntos y se aseguró su estadía en el lote de clasificados.
 

Si el 11 de octubre de 1992, Armando 'Piripi' Osma se encargó de inaugurar a Henao en la rama profesional, Humberto Osorio Botello quedará en el registro como el último jugador en marcarle. Fue el segundo tanto con el que Santa Fe liquidó el pleito ante el Once y con el que se aseguró su clasificación.
 

Ni en la despedida de Henao, sus compañeros le regalaron un triunfo. El Blanco siguió con su rendimiento irregular y sumó otra derrota en casa. Otro golpe a la moral del hincha. La despedida de un grande tenía que ser, al menos, con una victoria. Pero Santa Fe venía por lo suyo.
 

Apenas, al segundo minuto del cotejo, el cuadro cardenal ya dañaba la velada con el tanto de Héctor Orrego. El local seguía en los actos de protocolo. El empate de Lopera solo fue una alegría efímera.
 

Santa Fe sigue en carrera por las finales. El Once deberá esperar hasta el próximo año para volver a ver acción. Lo hará sin su máximo referente en la nómina. A sus 44 años y con una trayectoria notable, don JUAN CARLOS HENAO, dice adiós.
 

Mientras salía en hombros de la cancha y con su rostro empapado en lágrimas, la grada seguía a un solo latir. "Muchas gracias, Henao muchas gracias". Así es. Gracias Leyenda.